Odio organizar fiestas, neta que lo odio!! Es por eso que en mis cumpleaños y eventos importantes siempre invito a la misma gente, mis mismos 5 amigos de toda la vida y los que sé, nunca me fallan.
Para que blofear haciendo una mega fiesta para 50 invitados? Para pasar el oso de la vida y que sólo llegue uno? no, gracias. Por que sí pasa eh!! Y más de lo que uno cree. La verdad es que cuando uno es invitado el mundo es color de rosa.
Y más cuando eres como yo, mis amigos toda la vida me han regañado por siempre aplico el clásico: ‘sí, sí yo te veo ahí, seguro’ y obvio jamás me aparezco. Digamos que no existe la formalidad para mí y no le veo mayor problema a no llegar a un evento al que juré que iba.
Pero que pasa cuando uno es el anfitrióooon? Y tiene que estar mandando mails que nadie se toma la molestia de contestaaaar (grrrr!!) tienes que aguantar comentarios como ‘Va mucha gente y eso me abruma’ o que tal este, ‘Ya es este fin??? Ah no ma…?’ si uei, te avise hace un fuckin mes!!!!!
Ustedes disculpen… necesitaba desahogarme. Ya sé, la tenía que pagar tarde o temprano y les juro, les juro, que la pagué… y muy caro, y esto me deja una gran lección: JAMÁS, pero JAMÁS vuelvo a planear ningun viajecito, nunca!!
Y saben que? Muero porque me empiecen a invitar a fiestas, ya lo estoy saboreando (ña ca ña ca) y a la gente padre (que afortunadamente todavía hay) creanme, esta vez ya soy otra Ely!!!